Y el Pampa, desfachatado, como era en la cancha, algo guarango como casi siempre fuera de ella, se quedaba en el Vudú a la vista de todos, hasta la una de la mañana, desafiando las opiniones sobre su conducta y el enjambre de catangas y cascarudos atraídos por las luces del centro.
- Roberto Fontanarrosa, Negar todo