Había llegado a las 6:05 para tomar el tren de las 6:40 (soy madrugador) y el tren llegó a las 7:30. La temperatura (en grados Fahrenheit) era bajo cero, y aunque esperé dentro de una sala razonablemente tibia con una veintena de personas, la idea del frío exterior nos tenía a todos a mal traer.
- Isaac Asimov, Luces en el cielo