En este recuento de lo epistolar como materialidad y vehículo de la amistad entre mujeres —que es a la vez performance, ejercicio de lo que plantea—, Sofía Pinto Román postula la carta como un espacio que permitió (y tal vez aún permite) expresarse con libertad, reflexionar y crear vínculos de intimidad compartida.
Querida amiga:
Te escribo para compartirte algunos pensamientos y sensaciones que he estado cavilando durante cierto tiempo acerca de las cartas y la amistad.
Nunca soy tan sincera como cuando hablo contigo —o debería decir te hablo—. Debo confesar que a veces juego a que te estoy escribiendo, sabiendo de antemano que no te voy a enviar el resultado, para entrar en las zonas más íntimas de m...