Para que puedas, cuando todo escampe, celebrar el orden
Entre el ensayo literario y la carta a un amigo que se suicidó, Roberto Chuit Roganovich escribe un texto indefinible y bello sobre la construcción de personajes y la entrega a los duelos, así como del dolor y la imposibilidad de las palabras.
Crear personajes en las artes narrativas es un proceso extraño. Es extraño, sobre todo, por su proximidad a aquellas actividades que entendemos que se encuentran únicamente relegadas a Dios. La fiebre de la creación de personajes es, la gran mayoría de las veces, divina y metafísica: ¿qué poder encierra esto que hago que hace que un dedo, el mío, tan sucio y venido del barro, pueda empujar una arc...