“Elijo esas cosas que están por desaparecer; las que, de hecho, ya desaparecieron”
Hay cosas que me gustan especialmente. Los almacenes de barrio, por ejemplo. Me gustan porque cada vez hay menos. Aparecen de golpe, hundidos entre dos edificios, o en una esquina, liderando todavía ese ángulo de la manzana. Tienen en su interior una luz característica, siempre al borde de la penumbra. El dueño o la dueña nos espera detrás del precario mostrador. Todo es un poco doméstico. La angu...